Control de Calidad en La Iglesia

Por Orhac

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         La Ley por Moisés fue dada; mas la Gracia y La Verdad vinieron por medio de Jesucristo. Juan 1:17 (15-24)

         Esta Escritura revela dos Pactos o dos órdenes de gobierno,  bajo la Ley de Moisés, para establecer la Nación de Israel.  Y bajo la ley de Jesucristo, para establecer La Iglesia como Nación de Dios. (No como un Culto). Gálatas 6:2; 1Corintios 9:21

Para formar una nueva Nación, se necesita una nueva Generación pero bajo un nuevo Orden.

 Las Escrituras nos dan un ejemplo bajo el concepto de Dios. Él quiere establecer una nueva nación en la tierra de Canaán y crea un orden de gobierno diferente a todos, pero no tiene la generación idónea. No puede echar mano de todos los hebreos nacidos en Egipto, porque parecen egipcios, visten como egipcios, caminan como egipcios y viven como egipcios. Esto queda resuelto cuando toda la generación muere en el desierto, no sin antes haber instituido un sistema educacional para preparar a los menores de veinte años para formar la generación idónea para constituir la Nueva Nación.
 

Estos son los dos pactos que conocemos. El que firmó Dios y los ancianos de Israel; y el signado por el Señor Jesucristo con la Iglesia.
 

En el ámbito religioso hay un criterio bastante distorsionado referente a estos dos pactos o formas de gobierno. Se cree que el primero es muy estricto lleno de cargas y restricciones que los que querían incorporarse les costaba el prepucio y su libertad. En cambio el segundo se cree que es muy accesible que cualquiera puede pertenecer a él (hasta se habla de gratuidad), mostrando como estandarte la gracia.

 Esta apreciación no es totalmente correcta. No tenemos un Hijo diferente al Padre, ni uno más voluble que el otro. El Señor dijo que él no hace nada por sí mismo sino lo que ve hacer al Padre. Son igual en carácter, en santidad, en juicio y justicia. En gracia, misericordia  y amor, pero también en autoridad, en grandeza y en gloria. Así como en objetivos.

         Son dos pactos y leyes diferentes, pero iguales en principios y en objetivos. El propósito es la institución de un pueblo para Dios, opuesto a los reinos del mundo, revestido de santidad y  obediencia.
 

         El  principio que resalta en la institución del  primer orden de gobierno, el de la Ley, es para que el Diseño Dios  permanezca firme y sin alteraciones. Esto será determinado por  la selección de las personas que Dios elija para el establecimiento de Israel. No porque sean magníficas personas y llenas de cualidades, sino por el esmero que tendrá Dios en perfeccionarlas. Como  lo hace Dios  con Moisés, así también él lo hace con Josué. Así también como escogió a los levitas.
 

         El principio de Dios, es que el pueblo sepa que no tolerará que los líderes trasmitan una imagen distorsionada del carácter de Dios. Esto lo vemos al disciplinar duramente a Moisés y su hermano Aarón, razón por la  que no entraron a la tierra prometida. Dios prefiere quedarse sin líderes antes que permitir que sus iluminados actúen por sí mismos, reflejando una imagen distorsionada del carácter de Dios.

         Todos los demás entendieron que para Dios no había privilegiados. Este ejemplo como otros,  mantuvo integro el reino de Israel,

El paralelo con la Iglesia

         En la Escritura de introducción, se relata como Juan comenzó a dar testimonio de Jesús. Isaías 40, y Malaquías 4 profetizaron sobre este suceso. Juan es el profeta idóneo que prepararía la venida de un reino, el precursor del Mesías prometido.
 

         La integridad y calidad del liderazgo de Juan es puesto a prueba cuando los principales judíos le enviaron una comitiva de hombres versados para preguntarle si era el Cristo (Elías o el profeta). Juan contestó: Yo no soy el Cristo. ¿Eres tú Elías? No soy. ¿Eres tú el profeta? No soy... Pero también sus discípulos lo consideraban  un grande, que tuvo que desengañarlos diciéndoles: Vosotros mismos me  sois testigos que dije, yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. Juan 3:28.

Juan se convierte en la Plantilla por excelencia, en el parámetro de todo liderazgo. Juan rehusó usurpar el lugar de Cristo, en cambio para el liderazgo contemporáneo le es muy fácil dejarse halagar y recibir la gloria.
 

         De esta estatura era la personalidad y autoridad de Juan. Como también su humildad. El reino de Dios bajo la autoridad de Jesucristo también comienza a construirse con hombres cabales a toda prueba como Juan, de ello depende la calidad y naturaleza de la nueva nación. Jesús mismo al escoger a un grupo de hombres, el atributo humano que  caracterizaba a los futuros discípulos era precisamente la probidad que mostraban  cada uno en su oficio. Si son fieles en lo poco sobre mucho los pondrá.

          Después de tres años de discipularlos, once pasaron las normas de calidad necesarias para ser los pilares del nuevo orden de gobierno bajo el pacto de Jesucristo, el de la gracia y la verdad. Por tres años gozaron de la gracia de Jesucristo, finalmente aprendieron a andar en la verdad. Este principio es el que los discípulos van a mantener como líderes del nuevo pacto: La gracia y la verdad, que son los principios establecidos por el Señor Jesucristo; el uno no puede ser sin el otro, esto es que la gracia no puede ser sin la verdad. Ambas forman parte de la piedra angular del edificio de Dios.
 

Es sumamente fácil agregarse a un Culto, pero ¿Cómo se ingresa al reino de Dios?

 

         Los nuevos creyentes que se integren al nuevo pacto, aun cuando se amparen bajo la bandera de la gracia,  tienen que pasar por la norma de calidad que es a través del arrepentimiento, la confesión, el perdón, el bautismo y el don del Espíritu Santo. Además de declarar públicamente que Jesús es su Señor, renunciando de esta manera a su dependencia del gobierno de tinieblas bajo el principado de Satanás. Esta  declaración los pone en un  discipulado y bajo las base de Efesios 4:11-12. No bajo un solo hombre, sino bajo un Equipo de hombres designados desde lo alto; sin pasar por alto a los Ancianos.
 

Así lo entendieron los embajadores del reino de Dios en el mismo instante que se firmó el nuevo pacto en el aposento alto. A la pregunta de la multitud: ¿Qué haremos? Pedro les leyó las bases de su ingreso a la nueva nación. No hay travesía, la verdad no puede ser deslindada de la gracia. Estos dos fundamentos son las bases del nuevo pacto, que vinieron por medio de Jesucristo, a diferencia del antiguo pacto que señala como su fundamento la ley. Usted no puede caminar sin uno de estos dos fundamentos. Si usted se aferra de la gracia ignorando la verdad, nunca podrá llenar la norma de calidad del reino de Dios. Esto causaría una merma en el testimonio, imagen  y propósitos de La Iglesia.
 

         ¡Peligro! Los nuevos creyentes que no llenan la norma de calidad (el equilibrio entre Gracia y Verdad) en su ingreso al reino, tarde o temprano de muy diferentes maneras pudieran ser puestos en autoridad y la brecha de la corrupción se irían agrandando.

         Ninguno que haya esquivado esta norma de calidad debería ser puesto en un lugar de autoridad, o cualquier posición de liderazgo. Esto les estaría llevando a la edificación de un reino paralelo al de La Iglesia y no bajo el gobierno de Jesucristo, sino bajo una autonomía independiente a la de Dios. ¿Quién puede negar que ya lo estemos viviendo? ¿Qué el liderazgo que tenemos ha sido deformado por la ignorancia del Pacto bajo la verdad de Jesucristo, quienes son los responsables de adulterar y rebajar la norma de calidad para ingresar al reino de Dios?
 

         Las Empresas o Gobiernos que no tienen un Departamento de Personal que filtren de manera efectiva el ingreso de personas indeseables o que no tengan la capacidad para el trabajo solicitado, tarde o temprano sufrirán las consecuencias. Nunca podrán lograr la Norma de Calidad ISO 9000. Las Empresas quedarán fuera de competitividad, conformándose a sobrevivir solamente, otras podrían ir a la quiebra. Mientras que los Gobiernos no gozarán de credibilidad, evidenciándose la corrupción. Esto ocurre frecuentemente a pesar de que ambos están sujetos a contralorías o auditorias públicas.
 

La Iglesia en el principio, gozó de mucha credibilidad debido precisamente a que aplicaban inmediatamente la corrección por dolorosa que fuera sin hacer distinción de personas, contaba con las personas idóneas,  había santidad y celo cuando se faltaba a la verdad. Tenemos el caso de Hechos 15 cuando los fariseos introdujeron falsa doctrina en Antioquia;  El caso de Ananías y Safira; El caso de incesto en Corinto. Aún Pedro tuvo que ser reprendido cara a cara porque era de condenar. Había un Presbiterio (Órgano de Gobierno de los Ancianos hacia el interior de las iglesias locales; así como la versatilidad  del Equipo de los Cinco) que imponía la disciplina en todos sus órdenes, también había ministerios con capacidad de establecer ancianos y corregir lo deficiente (Tito 1:5).
 

En fin, la Iglesia contaba con toda la infraestructura para mantener la calidad y pureza del Evangelio de Jesucristo, aun así no faltaban los enemigos que deseaban ver blasfemado el testimonio de la Iglesia, y la mejor manera de hacerlo era introduciendo falsos hermanos. Pero también falsos maestros,  falsos profetas, introduciendo también falsas doctrinas y personas que trataban de corromper el sistema de vida de los santos.
 

Ese es el plan diabólico del reino de las tinieblas, llenar la Iglesia de falsos liderazgos que no llenan el perfil de la norma establecida por el Señor Jesucristo; esto descalificaría a La Iglesia para tener el Testimonio del cielo para poder continuar la obra de la cruz  base del mandato de la gran comisión. Liderazgo que penetra tendenciosamente la Gracia pero negándoles a los creyentes lo que verdaderamente cincela su espíritu y  carácter, LA VERDAD. Juan 1:17
 

Sin Santidad, La Iglesia no tiene razón de ser en la Tierra.
 

Hoy día, el Testimonio de la Iglesia se ha degradado en gran manera. Tanto ministerios como creyentes se han moldeado a un sistema religioso muy ajeno al Evangelio de Jesucristo a través de las ventanas que han colocado en Internet, Centros de Desviación Ministerial. Se ha perdido el sentido de Autoridad, los siervos se creen señores y quieren ser servidos. Los creyentes que deben ser servidos, se convierten en servidumbre teniendo que suplir las demandas de los siervos para que estos  vivan como señores. Cuando el Señor venga tendrá que hacer una transformación total. No nos confiemos, Él puede hacerlo antes, porque el juicio comenzará por el Santuario.

 
Aunque en realidad, el Liderazgo actual que vive muy ajeno del gobierno y la santidad de Dios,  inconscientemente no anhela la venida de Cristo pues esto estropearía todos los planes visionarios que cada uno se ha forjado como meta personal; ¿Qué líder infiel se atrevería a presentarse ante el Príncipe de los pastores o el Tribunal de Cristo?
 

El Señor Jesucristo dijo que se predicaría el Evangelio del Reino en todo el Mundo para testimonio de todas las Naciones, entonces vendría el fin. Mateo 24:14. Esto va a ocurrir con seguridad, pero dudamos que lo puedan hacer los ministerios contemporáneos. Porque muchos aseguran que ya no hay rincón del Mundo donde no conozcan el evangelio, sea en el idioma, lengua o dialecto que se hable, pero preguntamos: ¿Dónde está el fin, que es consecuencia de la predicación de este Evangelio del reino? ¿Y dónde está el Evangelio del Reino que implica un avivamiento mundial al interior de La Iglesia y una multitud de creyentes con el verdadero sentido del temor a Dios; que implica autoridad, unidad, orden, santidad,  obediencia, armonía, dones y ministerios bajo Efesios 4:11, reconocimiento del Señorío de Jesucristo y creyentes llenos del Espíritu,  y un Liderazgo honesto que no tiembla a la hora de tomar decisiones?

 
Con la predicación del Evangelio del Reino se definirán los creyentes  que realmente aman y anhelan servir y adorar a Dios; los tibios tendrán una alternativa, pero también los que participan de la apostasía podrán persistir en su rebeldía o arrepentirse.

Afirmamos que el evangelio que se predica no cumple la Norma de Calidad que estableció el Señor Jesucristo cuando edificó  su Iglesia. Porque el Evangelio del Reino que reivindicará el Testimonio de la Iglesia, implica autoridad, gobierno, orden, unidad, obediencia,  discipulado. Implica gracia, pero también verdad; implica santidad y humildad del liderazgo. Implica la salvación integral de La Familia.

 
Este Evangelio será justo, porque pondrá a  cada quien en su lugar. Ya se trate de un líder o un esposo o esposa o de un joven. De un rico o de un pobre. Este Evangelio liberará a la Iglesia de las ataduras religiosas, tradicionales,  legalistas, doctrinas falsas y liderazgos espurios. La Iglesia recobrará  su poder y autoridad, pero también su capacidad de liberalidad.
 

 Los pobres, los huérfanos, las viudas, los desamparados, los enfermos y los presos conocerán por fin la piedad de los hijos de Dios. Las familias de la Tierra correrán a refugiarse y pertenecer a La Iglesia de Jesucristo. Por fin los creyentes verán en sus vidas el fruto del Espíritu y los dones del Espíritu Santo en todo el Cuerpo. Los pastores ya no tendrán que sustituir los dones del Espíritu por las cualidades, habilidades, aptitudes, talentos o capacidades humanas; tampoco ya no tendrán que echar mano de los efectos especiales en cada culto.

No es una simple crítica, es una demanda ante el Trono de lo Alto porque podamos  las familias de la Tierra, gozar de toda la plenitud de Jesucristo a través de Su Iglesia, en gracia y en verdad. Por eso es que clamamos a Dios por un avivamiento verdadero, que avive el temor de Dios en el Liderazgo.

Debemos  tener mucho cuidado de no cometer los errores de aquellas Instituciones que por querer lograr el Registro de ISO 9000, se atreven a maquillar  la Estructura del entorno para engañar a los Inspectores oficiales, o simplemente se les soborna.

También el Liderazgo cuando no llena el perfil como tales, como Iglesia y  como creyentes, todo tiende a maquillarlo; ya sea con efectos especiales, sustituyendo lo espiritual por el conocimiento humano, sustituyendo los dones por las cualidades, habilidades, aptitudes o capacidades humanas; o simplemente como estrategia implementan un ambiente de armonía comunitaria. Todos estos artefactos son utilizados para una iglesia atractiva y carismática tanto para el creyente como para los nuevos,  por fin se convierten en una religión más.
 

Claro, el Liderazgo que se atreva a vivir bajo el Pacto de Jesucristo base de una Nación santa, La Gracia y La Verdad (Juan 1:17), no significa que va a vivir en un jardín de rosas, que todo mundo lo va a seguir, que le van a tender la alfombra roja, que lo van a recibir con trompeta donde vaya; tampoco va a ser sinónimo de éxito. Este ministerio va a ir acompañado de fracasos, rechazos, desprecios, acusaciones y sufrimiento, y quizá muchos hermanos se apartarán de él, pero el Señor de la Gloria estará allí con usted, y algún día le dirá: Bien, buen siervo y fiel, entra en el gozo de tu Señor. Mientras que para aquellos será el lloro y el crujir de dientes.
 

Sin santidad, la Iglesia no tiene razón de ser en la Tierra.
 

Este artículo es parte de un todo, se puede copiar con permiso de Orhac. Coordinador Fernando Martínez Constante.






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Bienvenidos Ministros del Señor Jesucristo

Este espacio ha sido abierto para que ustedes puedan tener un Soporte Espiritual y puedan ejercer un Ministerio competente a favor de los hijos de Dios, a quienes ama y por quienes Jesús se ofreció en sacrificio.

Todos los conceptos que utilizamos están bajo el diseño del Reino de Dios; para mayor comprensión, usted debe estar ministrando bajo Efesios 4:11; el Equipo que Dios escogió para Su Iglesia.
La Ley por Moisés fue dada, pero La Gracia y la Verdad vinieron por medio de Jesucristo. Juan 1:17

Este es un texto que contrasta dos mensajes, dos pactos, dos reinos. El Pueblo de Israel bajo la ley de Moisés casi llega a la cuspide, sin embargo, La Iglesia supervisada por los Ministros profesantes actuales, no ha superado ni alcanzado el testimonio esperado por causa de que tomaron del Pacto con Jesús, solamente una gracia de oferta, ignorando LA VERDAD de acuerdo al concepto de Dios.

Bajo esta "Gracia" han ignorado el Señorío de Jesucristo.
 

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Last Update.11 Dic.2010