¡Regresando... al Reino de Dios!

 

Una reflexión de la obra Ministerial, y del Creyente en Cristo. 

 

Es normal que todos los pastores o ministerios estén trabajando para su propio redil, su propia obra. Algunos en este punto han polarizado su Ministerio que más de cuatro han dudado de su legitimidad.

Por eso entendemos como dos ex Presidentes de EUA como Jimmy Carter y Bill Clinton desean transformar  y mejorar el esquema actual de la Religión Bautista; ambos presentarán un Proyecto al respecto, en la próxima Reunión de Febrero 2007. (Los intereses personales que los guía es asunto de ellos).

 

Sin embargo, Orhac considera que este año de 2007, es el  tiempo de que el Ministerio en general de la Iglesia que fundó el Señor Jesucristo, empiecen a dirigir su arado a los intereses del Reino de Dios.

 

Es el tiempo de trabajar institucionalmente, tenemos que encontrar la manera de dirigir nuestra voluntad, unir esfuerzos y encontrar nuestro punto de referencia en los objetivos de Jesucristo.
!Se requiere el esfuerzo de todos! 

 

Dios nos sujeta como deudores a él por todo lo que hemos recibido en Cristo Jesús.

 

Sin embargo, hay bendiciones que hacemos como Creyentes que son “abonadas” a nuestra cuenta:

 

El Ministerio  en su trabajo pastoral  ha enseñado a los Creyentes en Cristo un sistema de comportamiento que los conduce a usar los recursos de Dios para beneficio del Creyente, para beneficio del propio liderazgo y por ende a la religión a que está adherido:

 

El trabajo que tiene el Hombre de bendecir a su esposa como don de Dios; a sus hijos como herederos de Dios.

A nuestros padres, de acuerdo al V Mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre.

A su familia o parentesco en general.

A nuestros hermanos y coherederos en Cristo.

a los pobres, huérfanos, viudas; visita a los enfermos, a los encarcelados y desamparados.

La predicación y el Testimonio  personal a los que están en prisiones de oscuridad.

Como miembros de una congregación local, el diezmo acostumbrado.

Los excesos que se cometen en contra de los Creyentes son abusos del que sólo son responsables los Ministerios.

!Nadie se escapa de pagar por las injusticias cometidas!

 

Toda esta deuda con el Señor que no podemos pagar, pero que nos sentimos con el deber de hacerlo, es para beneficio personal y de nuestra familia, pero nos falta un punto, ¿Y el reino de Dios?

¿Qué es lo que estamos haciendo como siervos naturales y con el potencial inmenso que hemos heredado en Cristo? En este punto, quizá nunca veríamos los resultados de nuestra obra, por que no serían personales, sino nuestra expresión propia como Cuerpo, hacia el Reino de Dios.

Pudiera ser que nos sintamos satisfechos si estamos cumpliendo con lo listado aquí arriba.

 

Dios en su misericordia ha provisto al Hombre, tanto al que está bajo pecado como al Creyente, ciertas prerrogativas que son propias de Dios; por ejemplo la facultad de BENDECIR y hacer el bien, éstas como una válvula de escape y a la vez como un medio de salud interior para el Hombre.

 

 Sin embargo, hay algo que nos incapacita para hacer algunas de las obras naturales a que Dios nos ha sujetado, de las listadas aquí arriba. Por ejemplo:

 

No administro bien mi tiempo.

No administro bien mi dinero.

No administro bien el rol de jefe de familia, esposo, o hijo. (o bien, se comprometió en casamiento sin ser apto para ser cabeza de familia)

Soy desordenado con el orden de autoridad, pago multas, recargos e impuestos de más por conducir sin precaución, estacionarme en lugar prohibido o a exceso de velocidad.

No pago a tiempo mis impuestos, ni llevo un orden para consultarlos.

Me gusta usar la Tarjeta de Crédito compulsiva e indiscriminadamente.

Gasto lo que todavía no me he ganado con mi trabajo.

Me gusta estar a la moda, compro todo lo que sale de nuevo en el Mercado.

Nadie me ha enseñado a administrar mí salario.

Cuando me regalan algo, me siento obligado a comprar un regalo para responder la gentileza, aun cuando no tenga dinero.

Descuido mis obligaciones contraídas.

No cuido bien mi salud y mi bienestar físico, por tanto soy buen candidato a las enfermedades.

No uso los servicios comunitarios para atenderme; me gusta consultar médico particular.

No cuido bien el Mantenimiento de mi casa.

Me dejo influenciar, adquiriendo artículos y bienes del hogar, desechando los que todavía son útiles.

Me gusta pagar por servicios que yo mismo pudiera hacer dentro del hogar;
Lo mismo me dejo influenciar por la demanda de los Ministerios para contribuir a sus causas.  Etc.

 

Bien, pudieran ser muchos más los motivos por los cuales no podemos cumplir con nuestro deber con el reino de Dios, y con los deberes naturales como Creyentes que somos, por el hecho de las fugas económicas que hay en nuestro bolsillo. (O porque no se han cumplido en mí las “Promesas de Prosperidad” de los Ministerios).

Por tanto debemos proponernos con determinación, ir ordenando todo aquello que nos incapacita cumplir con nuestras promesas, porque el estatus de DEUDORES que somos, no lo cancelará el Señor. Todos estamos comprometidos con Cristo y sus objetivos.

 

En el caso particular de ORHAC, ésta opera en el ámbito del Reino de Dios. Hay algunos otras formatos de Ministerios que aparentemente trabajan en coadyuvar de alguna manera con las iglesias y Liderazgo, sin embargo contribuyen en mucho a que la situación y estado de la Iglesia y su Liderazgo se aleje más de los principios del reino de Dios.  

Estos formatos han ayudado en mucho a que  se levanten fortalezas regionales en perjuicio de la Unidad, el orden y la doctrina de Cristo; y que se blasfeme el Nombre de Dios.

 

Seguramente que pronto veremos a muchos Ministerios e Iglesias regresar a los principios del Reino de Dios y enfocar todo trabajo a la Unidad de Dios y el establecimiento del orden instituido por Dios de acuerdo a Su Diseño.

 

Ya que ORHAC opera en el ámbito del reino de Dios, es uno de sus objetivos presentar elementos de peso que persuada al Ministerio su retorno al orden de Dios. Entonces toda contribución o apoyo de cualquier especie que los Ministerios o Creyentes en general destinen para que los objetivos que se desprenden de la obra de Orhac, hagan su efecto; no está en el terreno de lo personal, sino que es parte de nuestra situación como DEUDORES que somos al Señor y a Su Reino.

 

Al menos que como Ministros o Creyentes ya  estén dando pasos firmes al fortalecimiento no de obras personales o con intereses particulares, sino que estén dentro del concepto del reino de Dios.

Consideramos que cualquier Ministerio que esté enfocado al interés institucional de la Iglesia, inmediatamente se haría evidente; sin embargo, la mayoría tienen el sello personal de la casa.

 

Salmo 132:8, 9, 16

Levántate, oh Jehová, al lugar de tu reposo.

Tú y el arca de tu poder.

Tus sacerdotes se vistan de justicia, y se regocijen tus santos.

Asimismo vestiré de salvación a tus sacerdotes,

Y sus santos darán voces de júbilo.

 

Nota adicional. I.- Parecería que el creyente no está consciente de la presencia operativa del Espíritu Santo, quién es su Paracleto  personal y quien tiene el trabajo de equiparlo con las herramientas del Fruto del Espíritu (Gálatas 5:22) para que su Testimonio como cristiano sea efectivo; en beneficio propio, como miembro de alguna asamblea local, y del Cuerpo de Cristo.

 

II.- Asimismo, el Espíritu Santo es el Paracleto del Cuerpo, que en su acción operativa obra y es el ayudador de los tutores y curadores (Efesios 4:11-12) para que La Iglesia como Cuerpo de Cristo ponga en operación los dones del Espíritu Santo (específicamente 1 Corintios 12:4, 7-11); en la tarea que el Creyente tiene, ya no como un ministerio genérico y en potencia, sino  como un Ministerio con una tarea específica encaminada a fortalecer el reino de Dios.

 

Esta área tiene que ser restaurada por los Ministerios si en verdad quieren trabajar institucionalmente, y no como una obra particular, y para una religión en particular.

 

Usted no puede desvincular la obra del Espíritu Santo del trabajo discipulador que realizan los ministerios; el Espíritu Santo no recibió el mandato directo de discipular, pero usted como Ministerio sí. Verifíquelo en Mateo 28:19






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Bienvenidos Ministros del Señor Jesucristo

Este espacio ha sido abierto para que ustedes puedan tener un Soporte Espiritual y puedan ejercer un Ministerio competente a favor de los hijos de Dios, a quienes ama y por quienes Jesús se ofreció en sacrificio.

Todos los conceptos que utilizamos están bajo el diseño del Reino de Dios; para mayor comprensión, usted debe estar ministrando bajo Efesios 4:11; el Equipo que Dios escogió para Su Iglesia.
La Ley por Moisés fue dada, pero La Gracia y la Verdad vinieron por medio de Jesucristo. Juan 1:17

Este es un texto que contrasta dos mensajes, dos pactos, dos reinos. El Pueblo de Israel bajo la ley de Moisés casi llega a la cuspide, sin embargo, La Iglesia supervisada por los Ministros profesantes actuales, no ha superado ni alcanzado el testimonio esperado por causa de que tomaron del Pacto con Jesús, solamente una gracia de oferta, ignorando LA VERDAD de acuerdo al concepto de Dios.

Bajo esta "Gracia" han ignorado el Señorío de Jesucristo.
 

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Last Update.11 Dic.2010