1ª. Comisión de Derechos Espirituales del Creyente

 

La Unidad de Dios

 

Aprendiendo los conceptos de Dios.

 

La Unidad. Propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere.

 

Nota. Los conceptos de Dios traen entendimiento, aumentan la fe y derriban la ignorancia sobre la Iglesia y sus propósitos eternos.

 

En el mundo todos los días están celebrándose acuerdos que conllevan a la unión de cosas, personas o instituciones  para lograr diversos objetivos terrenales, incluso religiosos.

 

Unificar. El hombre tiene solamente la condición   de llegar  a unificarse: hacer que muchas cosas diferentes o separadas formen un todo o una organización, uniéndolas, mezclándolas o reduciéndolas a una misma especie; produzcan un determinado efecto o tengan una misma finalidad. Esto es como querer armar un auto con piezas de diferentes marcas y modelos.

 

La Unidad de Dios, no es la simple unión o conformidad, concordia de los ánimos, voluntades o dictámenes como lo hace el Mundo. El hombre bajo pecado sólo puede aspirar a cierta unificación. Esta cualidad de la verdadera Unidad sólo puede darse en el reino de Dios, es la esencia de cómo Dios logra Sus Propósitos.

 

El enemigo de nuestras almas odia la Unidad de Dios, y promueve que el Hombre entre en alianzas que suponen unidad o tienen una apariencia de armonía y concordia semejante a la que proviene de Dios.

 

La armonía que debe haber en todas las cosas que Dios creó, principalmente en relación con La Iglesia. Pero la mayoría de las veces nosotros los cristianos sin querer o por ignorancia de su Valor, con nuestros actos también nos convertimos en enemigos de la Unidad de Dios.

 

Si no queremos entender el concepto de la Unidad de Dios, entonces como Iglesia tendremos que conformarnos a ver resultados superficiales, sin poder resolver a fondo la problemática del hombre, que es parte integral de la tarea de la Iglesia. El liderazgo en su frustración tendrá que estar inventando efectos especiales para simular la presencia de Dios.

 

Hay un ejemplo registrado en la Historia bíblica del pensamiento de Dios respecto a la unidad del hombre. Génesis 11 narrá este hecho de cómo los hombres en su afán de hacerse un nombre, edificaron una ciudad y una torre cuya cúspide llegara al cielo. Todo lo que hace el hombre está bajo la mirada de Dios.

Cuando descendió Jehová para ver la ciudad y la torre, dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un lenguaje: y han comenzado a obrar, y nada les retraerá ahora de lo que han pensado  hacer.

El resto de la historia la sabemos, como confundió sus lenguas y los esparció sobre la faz de la tierra; fue así como dejaron de edificar.

 

Dios no admite ninguna clase de unidad que no sea bajo el Diseño de Dios.

 

Dios todo lo sujetó bajo la esencia de la Unidad para bendecir y  producir efectos espirituales en el Hombre. A través de la Iglesia es que se magnifica la Unidad de Dios. La Unidad tiene dimensiones celestiales que el liderazgo  no ha podido sopesar, porque ha escogido estar en una posición religiosa que al parecer le viene más cómoda y le rinde más dividendos. Aparentemente buscando la salvación de las almas y la bendición de los creyentes, pero la Iglesia no refleja ese desarrollo espiritual. ¡Vaya, Ni siquiera cubre la primera milla!

 

Conozco una anécdota del propio actor el señor Francisco Sánchez. Un doctor pudiente lo invitó a comenzar un negocio, trayendo de EUA partes de aire acondicionado. Aquel negocio prosperó llegando a tener hasta ocho sucursales. Pero llegó un momento en que Francisco, dándose  cuenta que su posición económica variaba por mucho de la del doctor, le dijo: Oye doctor, ¿porqué tú sí estás prosperando y yo no?

 

Este tipo de liderazgo no conoce la razón de ser de La Unidad de Dios, ni la razón de ser de estar sujetos a Dios. Cuando no entendemos los conceptos de Dios, éstos no se pueden llevar a la práctica y la verdadera bendición para los hijos de Dios se queda en el camino. Dios pudiera haber escogido bendecir directamente a los creyentes, sin intermediarios; pero le plació hacerlo a través de su Hijo Jesucristo y  sus ministros por el poder del Espíritu Santo.

Si no hay Unidad con Dios, no hay ministerios. Si no hay Unidad entonces no hay sujeción a Dios. Por tanto,  la bendición se queda suspendida.

 

Pablo por el Espíritu nos muestra una analogía en Efesios 5:24-30 y en Efesios 6:1 El primero con respecto de la sujeción de la esposa al marido, y el segundo de la sujeción de los hijos a los padres.

 

La sujeción implica reconocer a Jesucristo como Señor y caminar bajo Efesios 4:11

 

El vínculo que Dios ha escogido para que fluya todo el poder de Dios hacía los hijos, son  precisamente los padres Esa es la razón de ser de la sujeción. Igualmente, si los hijos no se sujetan a sus padres, están deteniendo la bendición para ellos mismos. V Mandamiento.

La razón de ser de estar sujetos a Dios, es precisamente esa, trasmitir vida y bendición. Si no hay vínculo de los padres con Dios, sólo sería una simple relación terrenal  de padres-hijos; pero como vínculo nos conectamos con el cielo donde está todo el poder y la bendición para nuestros hijos.

Efesios también menciona la razón de ser que la esposa esté sujeta a su marido.  Es el mismo paralelo que con los hijos. Tanto la mujer como el esposo deben de cumplir su rol, una sujeta y el otro como cabeza. La sujeción seguirá siendo una carga para la mujer, si no entiende la razón de ser de estar sujeta. Lo mismo para el esposo, no se puede escapar de la sujeción (como normalmente lo hace todo mundo), porque si él no es bendecido por medio del enlace ministerial,  tampoco podrá trasmitir la bendición de Dios para su esposa e hijos. Cada eslabón tiene que estar en su lugar.

 

Lo mismo la Iglesia a través de sus ministerios en su calidad de vínculos unidos con el Señor, deben llevar a la Iglesia a la posición en que Cristo como cabeza la pueda bendecir. Aún cuando el Padre y el Hijo tienen plena soberanía, no pueden pasar sobre los propios principios que han establecido.

 

La Familia tiene que reflejar al Mundo el resultado de esta bendición y vida eterna que se recibe por medio de la sujeción, tienen que manifestar un gran contraste en relación con la familia que todavía no conoce a Jesucristo como Señor y Salvador.

 

Parte II La Unidad de Dios

Las partes que Dios usa para formar un vínculo de Unidad tienen que pasar por el proceso de Dios, tal como Dios-Abraham.

La finalidad de Dios no es crear un simple vínculo entre Él y el hombre como un fin último con el simple hecho de tener comunión con él, tal como se interpreta el fin de la Salvación, sino para que éste vínculo sirva de puente para el logro de Sus propósitos eternos. En esta relación el fruto fue Isaac, y no terminó allí.

 

En la relación de Dios - Abram, el hombre sólo puede producir fruto  fuera de la calidad de Dios. Siendo Ismael el resultado,  y tampoco terminó allí.

 

Salmo 133

¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es, Habitar los hermanos igualmente en uno!

Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y que baja hasta el borde de sus vestiduras;

Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sión: Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna. Salmo 133

 

Juntos en armonía, menciona otra versión bíblica. Esta porción no es simplemente un hermoso poema para ser recitado por millones de creyentes cada fin de semana. A manera profética se nos está indicando la perfecta Unidad que debe haber con relación al Liderazgo, la Iglesia y los hijos de Dios.

 

Como un tipo y  sombra del liderazgo presente, se nos muestra a Aarón el Sumo Sacerdote del pueblo de Israel, quien no puede ejercer su oficio hacia el pueblo si antes no tiene una perfecta armonía con Dios por quien es ungido.

Aarón es el vínculo de Dios por medio del óleo (que indicaba para el tiempo presente la unción del Espíritu Santo en el liderazgo de la Iglesia del Señor Jesucristo el Hijo de Dios). Óleo que no puede retenerse sobre la cabeza del vínculo, sino que tiene que descender sobre su barba, hasta que baje hasta el borde de sus vestiduras. Es decir todo su cuerpo, significarían todos aquellos que están bajo su cobertura.

Bien, ¡este es el proceso de la Unidad que Dios escogió para que envíe Jehová, bendición y vida eterna!. 

 

¡Mirad cuán bueno y  cuán delicioso es,  habitar los hermanos juntos en armonía! Esto es lo que debe ser la Iglesia como Cuerpo, producto de la Unidad de Dios-Liderazgo, cuando el Liderazgo pasa por el proceso de Aarón el Sumo Sacerdote. Pero en esta versión sino  en la del Señor Jesucristo como Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec.

 

Si esto no está ocurriendo, el mal no está en Dios, en la obra de Jesús, en su Santo Espíritu o en los hijos de Dios como Iglesia, pero sí en el vínculo que es el Liderazgo presente, por razón y motivo de que mal funcionan fuera de Efesios 4:11 la estructura de Liderazgo diseñada por Dios para que se cumplan sus propósitos a través de Su Iglesia.. Que tratando de retener éstos el óleo en sí mismos, éste se corrompe quitándole a los  vasos santos su olor fragante.

 

¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es,  habitar los Líderes igualmente en uno!

No en la unidad convencional o religiosa, sino en la Unidad de Dios.

 

Ningún Líder o movimiento religioso puede jactarse del óleo ("YO SOY ÁPOSTOL)", si no se ven los efectos espirituales de Dios en su pueblo, los hijos de Dios. ¡Disfrutando de la bendición de Jehová y la vida eterna!

 

Históricamente, éste es un hecho consumado a través de la obra expiatoria del Señor Jesucristo, pero la bendición y vida eterna es una constante que tiene que estar fluyendo en vivo a través del vínculo del Liderazgo, mientras permanezca la Iglesia en la Tierra. Repetimos, vínculo que siendo un enlace del Señor Jesucristo, tiene que estar en la misma naturaleza y por supuesto viable para que fluya por él,  el poder del Espíritu Santo.

 

Juan 17:21-23 La unidad que Jesús menciona en este evento, la podemos ver gráficamente cuando Jesús es bautizado por Juan en el río Jordán. Mateo 3:16,17 La Unidad por excelencia entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El vínculo perfecto.

 

Cualquier alteración entre el vínculo y Dios, desvía la atención de los creyentes en su relación con Dios y el Señorío de Jesucristo, y la empiezan a centrar en el vínculo del Liderazgo.

 

 

Un comparativo entre Israel y La Iglesia

 

El vínculo en Israel. Nadie puede invocar personalmente a Dios si antes no lo conoce, sino por medio de con quien Dios había tenido un pacto. El pueblo tuvo una referencia del conocimiento de Dios por medio de Abraham, así que cuando  lo  invocaba lo hacía a través de Abraham, de Isaac y de Jacob quienes lo habían conocido. ¡Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob!

 

En el mundo fuera de Israel tampoco nadie conoció  a Dios. Jesucristo el Hijo de Dios lo dio a conocer primeramente a unos cuantos, luego a la Iglesia; ahora la tarea principal de la Iglesia es darlo a conocer al mundo como Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Es decir a través del mensaje de salvación, incluyendo el bautismo que sella esta nueva relación de Dios con el hombre. Mateo 28:18-20.

 

La orden que Jesús dio sobre el bautismo: ¡En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo! Es porque  fuera de Israel, el mundo en pecado estaba ignorante de Dios como Padre, y de su Hijo y del Espíritu Santo, así que en el bautismo el creyente era confirmado en una relación de pacto con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

El hombre no puede estar completo sin ese conocimiento, ni puede desarrollarse espiritualmente a la imagen y semejanza de Dios.

 

En el caso de Israel, los judíos que creyeron en Jesucristo fueron bautizados únicamente en el nombre de Jesús. No era necesario bautizarlos según el ordenamiento de Mateo 28 porque históricamente, Israel es la única nación que tenía conocimiento de Dios y el poder de su Espíritu, ¡pero no de Jesús!

Se equivocan diametralmente aquellos que ignoran el poder de Dios y Las Escrituras, bautizando al hombre, en el nombre de Jesús.

 

Similarmente, hay una analogía en el caso de Moisés quien conoció a Dios y le reveló la Ley para Israel, y el caso de Pablo quien por revelación de Jesucristo recibió los misterios de la Iglesia. Hay quienes  usan este antecedente para validar revelaciones espurias, invocando una supuesta revelación personal a la manera de Moisés y Pablo, y para  colmo alegan tener dos testigos según la ley de Moisés.

 

Como hombre, Él es mí Dios.

Como hijo, Él es mí Padre.

Pero como siervo que soy, Él es mí Señor.

 

Los hombres que Dios puso por cabeza en la Iglesia invocaban a Dios siguiendo el mismo principio de Israel, pero bajo un conocimiento perfecto, Pedro decía: ¡Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo! 1 Pedro 1:3 (Mientras aquellos siguen diciendo: Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob)

 

Pablo decía: ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación!  2 Corintios 1:3; 11:31

Romanos 15:6

Pablo lo refiere singularmente en Efesios 1:17 ¡Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él!

 

La diferencia entre Israel y la Iglesia, es que los que creyeron en el mensaje de salvación,  invocaban también a Dios como Padre, porque  el Señor Jesucristo lo dio a conocer no sólo como Dios, pero también como Padre.

 

Dios la  cabeza de Cristo.

Cristo es la cabeza de todo varón.

El varón es la cabeza de la mujer.

1 Corintios 11:03  Esta relación de autoridad por medio del vínculo se perfecciona por medio del proceso de La Iglesia. Aunque genéricamente, el varón es cabeza de la mujer, éste no funciona como tal hasta que llega al conocimiento de Cristo como su Señor y Salvador. Es cuando el hombre se convierte en un vínculo especial que Dios usa para que la mujer tenga la cobertura perfecta, sea bendecida y santificada como lo dice Pablo en Efesios 5:24 en adelante.

¡Esa es la razón por lo cual Dios manda que la mujer debe estar sujeta a su marido! De la misma manera, es la razón de que la Iglesia está sujeta a Cristo.

Aunque en la práctica, el liderazgo no entiende la razón de la Unidad de Dios, una vez que la aplique no solamente en La Familia sino en todos sus órdenes, Dios ha prometido bendición y vida eterna.

 

Iglesia.

Padre-Hijo

Hijo-Iglesia

Cristo-Espíritu Santo-Iglesia

Dios creó el  vínculo, una relación perfecta en diferentes relaciones del hombre. El objetivo es que el hombre en su caminar hacia la imagen y semejanza de Dios, necesitará tener a su lado diferentes tutores que llenen la calidad de vínculo de Dios, quienes deben ser el enlace de Dios para lograr sus propósitos.

Esto se llamaría La Unidad de Dios.

El Padre con el Hijo,

Hijo con el Espíritu Santo

El Espíritu Santo con la Iglesia, por extensión, con el liderazgo y con los creyentes.






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Bienvenidos Ministros del Señor Jesucristo

Este espacio ha sido abierto para que ustedes puedan tener un Soporte Espiritual y puedan ejercer un Ministerio competente a favor de los hijos de Dios, a quienes ama y por quienes Jesús se ofreció en sacrificio.

Todos los conceptos que utilizamos están bajo el diseño del Reino de Dios; para mayor comprensión, usted debe estar ministrando bajo Efesios 4:11; el Equipo que Dios escogió para Su Iglesia.
La Ley por Moisés fue dada, pero La Gracia y la Verdad vinieron por medio de Jesucristo. Juan 1:17

Este es un texto que contrasta dos mensajes, dos pactos, dos reinos. El Pueblo de Israel bajo la ley de Moisés casi llega a la cuspide, sin embargo, La Iglesia supervisada por los Ministros profesantes actuales, no ha superado ni alcanzado el testimonio esperado por causa de que tomaron del Pacto con Jesús, solamente una gracia de oferta, ignorando LA VERDAD de acuerdo al concepto de Dios.

Bajo esta "Gracia" han ignorado el Señorío de Jesucristo.
 

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Last Update.11 Dic.2010